Incorporar una taza de té en la rutina previa a dormir puede convertirse en un aliado eficaz para mejorar la calidad del sueño, siempre que se elijan las variedades correctas y sin exceso de cafeína. Aquí repasamos tres opciones respaldadas por estudios científicos que destacan entre las mejores para la noche.
Té de manzanilla (Té de manzanilla): Esta infusión es reconocida por su efecto calmante, gracias a compuestos como la apigenina, que se une a receptores cerebrales vinculados con la ansiedad y favorece la somnolencia. Investigaciones muestran que quienes la consumen experimentan menos despertares nocturnos, aunque no necesariamente más horas dormidas.
Té de lavanda (Té de lavanda): Contiene sustancias aromáticas como linalool y acetato de linalilo que promueven la relajación del sistema nervioso. Estudios demuestran que puede reducir los niveles de ansiedad y favorecer una mejor conciliación del sueño cuando se integra en una rutina nocturna establecida.
Té verde bajo en cafeína (Té verde): Aunque el té verde contiene cafeína, su aminoácido L-teanina tiene efectos tranquilizantes que pueden contrarrestar la estimulación. Un estudio doble-ciego con jóvenes halló que la teanina ayudó a reducir la vigilia tras dormir cuando se combinó con cafeína.
Para aprovechar al máximo estos beneficios, se recomienda tomar el té unos 30 a 60 minutos antes de acostarse, elegir versiones sin endulzar y evitar aportar más líquidos si el despertar nocturno es frecuente. También se enfatiza que estos hábitos complementan —y no sustituyen— buenas higiénicas de sueño: ambiente oscuro, poco ruido, movimientos regulares.
En definitiva, integrar infusiones como la manzanilla, lavanda o un té verde de bajo estímulo puede marcar la diferencia en tu descanso nocturno. Para mantenerte informado sobre más temas de salud, bienestar y nutrición no dejes de seguirnos en Periodismo FMX.





